El ICOFMA recuerda la importancia de consultar al farmacéutico, revisar el prospecto y no conducir ante síntomas como somnolencia, falta de atención o disminución de los reflejos

El 35% de los conductores habituales de Andalucía reconoce conducir después de tomar medicamentos que pueden afectar a su capacidad al volante. Sin embargo, aunque el 86% considera que estos tratamientos pueden representar un riesgo elevado para la conducción, solo el 28% afirma extremar las precauciones cuando los utiliza.

Son algunos de los datos del estudio ‘Fármacos y Conducción’, elaborado por Fundación MAPFRE y Fundación Bidafarma, con la colaboración de la Dirección General de Tráfico, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la consultora Salvetti Llombart. El informe analiza el conocimiento y el comportamiento de la población ante los posibles efectos de los medicamentos sobre la conducción.

Los resultados muestran una diferencia importante entre conocer el riesgo y actuar para prevenirlo. En Andalucía, el 93% de los conductores medicados asegura haber recibido alguna advertencia, pero esta información no siempre se traduce en un cambio de comportamiento.

Además, se estima que entre un 5% y un 10% de los siniestros de tráfico en España podrían estar relacionados con los efectos del consumo de fármacos.

Medicamentos cotidianos que también pueden afectar

Los riesgos no se limitan a los medicamentos utilizados para tratar el insomnio, la ansiedad, la depresión o el dolor intenso. Algunos tratamientos de uso frecuente, como determinados antigripales, antihistamínicos, antitusivos o relajantes musculares, también pueden provocar somnolencia, fatiga, menor atención, disminución de los reflejos o una reacción más lenta.

También debe prestarse especial atención cuando se toman varios medicamentos simultáneamente o cuando se combinan con alcohol, ya que pueden producirse interacciones y efectos acumulativos.

El presidente del Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga, Francisco Criado, subraya que “la medicación es necesaria para cuidar la salud, pero algunos tratamientos pueden modificar temporalmente nuestras capacidades para conducir. Antes de ponerse al volante, es fundamental conocer sus posibles efectos y consultar cualquier duda con el farmacéutico”.

Criado recuerda además que “la cercanía y accesibilidad de las farmacias permite recibir una orientación sanitaria inmediata y de confianza. El objetivo no es abandonar el tratamiento, sino utilizarlo correctamente y adoptar las precauciones necesarias para proteger al paciente y al resto de usuarios de la vía”.

Antes de conducir, recuerda

Desde el ICOFMA se recomienda:

  • Consultar al farmacéutico cuando se inicia un tratamiento o se combina con otros medicamentos.
  • Revisar el prospecto y comprobar si el envase incluye el pictograma de advertencia sobre conducción.
  • No conducir ante síntomas como somnolencia, mareo, visión borrosa, falta de atención o disminución de los reflejos.
  • Evitar el consumo de alcohol mientras se sigue un tratamiento farmacológico.
  • No suspender ni modificar la medicación por iniciativa propia.

 

La farmacia comunitaria constituye uno de los principales puntos de información y prevención. Ante cualquier duda sobre medicamentos y conducción, consulta con tu farmacéutico antes de arrancar el motor.