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El proyecto EPVG-Rural comienza su desarrollo experimental en Cuevas de San Marcos con el objetivo de crear entornos protectores y actuar antes de que la violencia llegue a producirse

El Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga participa en el desarrollo del modelo EPVG-Rural, una metodología que propone integrar la prevención de la violencia de género en la gestión pública municipal y avanzar desde la atención a las consecuencias hacia una intervención capaz de anticiparse al daño.

El proyecto, denominado Espacios Protectores frente a la Violencia de Género en el Ámbito Rural, fue presentado el pasado 24 de septiembre en el Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos. La iniciativa se desarrolla en el marco de colaboración entre el Consistorio y el Comité Territorial de Violencia de Género de la Delegación Territorial de Salud y Consumo de Málaga.

El ICOFMA forma parte de este Comité Territorial desde su constitución y mantiene una participación activa en sus líneas de trabajo, aportando proyectos, conocimiento profesional y propuestas de intervención desde el ámbito sanitario.

Prevenir antes de que aparezca el daño

EPVG-Rural parte de considerar la violencia de género como un problema de salud pública cuyas consecuencias afectan no solo a las mujeres que la sufren, sino también a las familias, la cohesión social y la calidad de vida de toda la comunidad.

El modelo plantea un cambio de paradigma: pasar de una respuesta centrada fundamentalmente en actuar cuando la violencia ya se ha producido a una política pública capaz de detectar riesgos, fortalecer factores protectores y prevenir posibles situaciones de violencia.

No se trata de crear un nuevo servicio municipal aislado ni de sumar campañas puntuales. La propuesta busca ordenar, conectar y evaluar los recursos existentes para incorporar la prevención a la gestión ordinaria del Ayuntamiento y mantenerla en el tiempo.

La metodología articula trece programas municipales de actuación relacionados con la igualdad, la accesibilidad, la salud digital, la seguridad de los espacios públicos, la participación comunitaria, la recuperación de las víctimas y la continuidad de las políticas preventivas.

Una experiencia piloto en el ámbito rural

Cuevas de San Marcos, con una población aproximada de 3.500 habitantes, será el primer municipio en el que se desarrolle experimentalmente este modelo.

La experiencia permitirá evaluar su funcionamiento, identificar oportunidades de mejora y extraer conclusiones que faciliten posteriormente su adaptación a otros municipios y realidades rurales.

El territorio puede condicionar el acceso a los recursos, las oportunidades, las redes de apoyo y la capacidad institucional de prevención. Por ello, EPVG-Rural propone una metodología flexible, ajustada al tamaño, las necesidades y los recursos disponibles en cada municipio.

La presentación contó con la participación de la jefa de Salud en el Área Sanitaria Norte de Málaga-Antequera, Carolina Calero; el alcalde de Cuevas de San Marcos, José María Molina Ruz; y Juana Valentina Ortega, farmacéutica de Salud Pública e integrante del Comité Territorial, responsable de la metodología del proyecto.

También intervinieron Francesc Raya, de Guadalinfo Cuevas de San Marcos; Adela Romero Ruano, de ACEMUR, AMCA y el Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres; y Montserrat de Cuadra, en representación del ICOFMA.

La farmacia comunitaria como parte de la red protectora

Montserrat de Cuadra, integrante del Comité Territorial de Violencia de Género en representación del ICOFMA, explicó durante la jornada la aportación específica que pueden realizar las farmacias comunitarias dentro del nuevo modelo preventivo.

La farmacia es un espacio sanitario próximo, accesible y de confianza. Su cercanía y el contacto habitual con la población permiten detectar posibles señales de vulnerabilidad, escuchar, ofrecer información y orientar hacia los recursos adecuados, siempre desde la formación profesional, el respeto a la voluntad de la persona y evitando cualquier forma de revictimización.

Esta aportación se integra especialmente en el programa municipal “Red Rural Segura”, concebido para conectar atención primaria, farmacias, servicios sociales, áreas de igualdad, centros educativos, asociaciones y otros recursos próximos.

El objetivo es mejorar la coordinación, facilitar la orientación y la derivación, y convertir los distintos agentes presentes en el territorio en una red protectora reconocible y accesible para la ciudadanía.

En el medio rural, donde las distancias, la dispersión territorial o la menor disponibilidad de determinados servicios pueden dificultar el acceso a los recursos, la farmacia comunitaria adquiere una relevancia especial. Su presencia estable y su contacto cotidiano con la población la convierten en un agente sanitario con capacidad para colaborar en la prevención, la detección precoz y el acompañamiento.

Con su participación en EPVG-Rural, el ICOFMA reafirma su compromiso institucional frente a la violencia de género y con una farmacia comunitaria plenamente integrada en las estrategias de salud pública, capaz de contribuir a la construcción de municipios más seguros, coordinados y protectores.